
Una actividad intergeneracional conecta a pacientes de la Clínica Sant Antoni con niños y niñas del casal de verano El Submarí, del barrio de La Marina
Un encuentro lleno de historia y ternura
El pasado martes, la Clínica Sant Antoni acogió una visita muy especial: un grupo de niños y niñas de entre 8 y 9 años del casal de verano del centro abierto El Submarí, gestionado por la Fundación De Mans a les Mans. Esta entidad, profundamente arraigada en la Zona Franca, trabaja en red para promover la igualdad de oportunidades y el acompañamiento educativo, emocional y social de niños, jóvenes y familias.


La visita se enmarcaba dentro de una semana dedicada a conocer las raíces y tradiciones del barrio de La Marina —donde viven los pequeños participantes—, y tenía como objetivo acercarse a los testimonios de quienes también han crecido en el mismo entorno: los pacientes de la clínica.
Escuchar, compartir, conectar
Organizados por parejas, pacientes e infantes compartieron una entrañable sesión de entrevistas. Los niños y niñas preguntaron a nuestros usuarios sobre su infancia: a qué jugaban, si pudieron estudiar, qué aficiones tenían… Un intercambio sencillo y, al mismo tiempo, profundo, que logró conectar generaciones a través de la memoria, la escucha y el respeto.


La experiencia fue un éxito: mayores y pequeños disfrutaron juntos de una mañana enriquecedora, emotiva y muy especial. Acompañaban al grupo las educadoras sociales Laura, Berta y Neus, que facilitaron con gran sensibilidad esta experiencia intergeneracional.
Memoria viva y comunidad
Desde la Clínica Sant Antoni queremos agradecer profundamente esta iniciativa y celebrar el compromiso de la Fundación De Mans a les Mans con la cohesión comunitaria y la memoria viva del barrio de La Marina. Espacios como este nos recuerdan la importancia de poner a las personas en el centro, de generar vínculos entre generaciones y de valorar el poder transformador de las historias compartidas.
La Fundación De Mans a les Mans lleva años trabajando por la inclusión, la equidad y el acompañamiento de la infancia y la juventud en situación de vulnerabilidad. Su labor diaria no solo transforma realidades, sino que también inspira encuentros como este, que sanan, reconectan y construyen una comunidad más humana.