Recomendaciones para proteger su salud física y emocional durante los meses de más calor

El verano puede ser una estación exigente para las personas mayores. Las altas temperaturas, los cambios de rutina y la disminución de la actividad social o familiar pueden afectar su bienestar. Ya sea que estén en casa, en un centro sociosanitario o ingresados en una clínica de media estancia como la nuestra, es importante tener en cuenta una serie de cuidados específicos para esta época del año.
Desde la Clínica Sant Antoni compartimos una serie de recomendaciones para ayudarte a cuidar mejor de tus familiares mayores durante el verano.
Garantizar una buena hidratación
A medida que envejecemos, el mecanismo de la sed se debilita, por lo que muchas personas mayores no perciben que necesitan beber agua. Esto, sumado al calor, incrementa el riesgo de deshidratación. Para prevenirlo, es importante ofrecer líquidos de manera regular, aunque no los pidan.
Además del agua, pueden incorporarse infusiones frías, caldos suaves, zumos naturales o frutas con alto contenido en agua como la sandía, el melón o la naranja. También se recomienda evitar bebidas con cafeína o alcohol, que pueden aumentar la pérdida de líquidos.

Adaptar la alimentación a la temporada
En verano, el cuerpo pide comidas más ligeras y frescas. Las personas mayores, especialmente si tienen patologías digestivas, insuficiencia renal o problemas de masticación, se benefician de menús equilibrados, ricos en frutas, verduras, proteínas suaves y grasas saludables.
En la Clínica Sant Antoni adaptamos la alimentación a las necesidades de cada paciente, teniendo en cuenta sus patologías y preferencias, y en verano elaboramos menús más frescos y apetecibles, que favorecen tanto la nutrición como la hidratación.

Evitar la exposición al calor extremo
La exposición prolongada al calor puede provocar golpes de calor, desmayos, cansancio excesivo o agravamiento de enfermedades crónicas. Es recomendable que las personas mayores permanezcan en espacios frescos y ventilados durante las horas centrales del día, especialmente entre las 12:00 y las 17:00 h.
Si están en casa, conviene cerrar persianas y ventilar a primera hora de la mañana o al anochecer. Si están en un entorno hospitalario, el control de la temperatura ambiental y el confort térmico debe estar garantizado, como ocurre en nuestra clínica.

Vestirse con ropa cómoda y transpirable
La ropa debe ser ligera, holgada y preferiblemente de tejidos naturales como algodón o lino, que permiten una mejor transpiración. También es recomendable usar calzado cómodo, que no provoque rozaduras y facilite una buena circulación, especialmente en personas con problemas vasculares.
Además, en salidas al exterior o en patios soleados, se debe utilizar sombrero o gorra y gafas de sol, además de aplicar protector solar en zonas expuestas.

Mantener el contacto familiar y social
En verano es habitual que se reduzca el número de visitas o que los familiares se vayan unos días de vacaciones. Aunque esto es comprensible, es importante que la persona mayor no sienta abandono o aislamiento.
Pequeños gestos como una llamada diaria, una videollamada con nietos, una carta o una fotografía pueden ser de gran valor emocional. En la Clínica Sant Antoni facilitamos estos contactos para que los pacientes se mantengan vinculados con su entorno, incluso cuando las visitas presenciales no son posibles.

Cuidar el estado emocional
El calor, la fatiga o la reducción del contacto social pueden afectar al estado de ánimo. Es frecuente que algunas personas mayores se sientan más irritables, apáticas o melancólicas durante el verano.
Conversar, escuchar con atención y respetar los tiempos emocionales de cada persona son claves para acompañar con sensibilidad. Si el familiar está ingresado, es importante hablar con el equipo asistencial si se detectan cambios de conducta o estado de ánimo persistentes.

Consultar ante cualquier signo de alarma
Es fundamental estar atentos a señales como fiebre, confusión repentina, decaimiento, somnolencia excesiva, pérdida de apetito o dificultades para orinar, ya que pueden indicar un golpe de calor, una infección o una descompensación.
Si el paciente está ingresado, mantener el contacto con el equipo médico o de enfermería permite actuar a tiempo y adaptar el tratamiento si es necesario. En Sant Antoni priorizamos la comunicación constante con las familias para que se sientan acompañadas e informadas.

Conclusión
El verano requiere una atención especial para garantizar el bienestar de las personas mayores. Pequeños cuidados diarios pueden marcar una gran diferencia en su calidad de vida y en su proceso de recuperación, cuando están en un centro sanitario.
En la Clínica Sant Antoni trabajamos cada día para ofrecer una atención integral y personalizada también durante los meses de más calor, cuidando tanto de la salud como del bienestar emocional de nuestros pacientes y sus familias.
Elaboración propia