Levantarse, asearse, desayunar, hacer ejercicio, descansar o hablar con la familia son acciones sencillas que forman parte de nuestro día a día. Sin embargo, durante una hospitalización, estas rutinas pueden cambiar por completo.
Mantener unos hábitos y horarios diarios puede ayudar a que la estancia sea más llevadera y favorecer el bienestar y la autonomía del paciente.

Una rutina ayuda a orientarse
Mantener horarios similares para levantarse, comer, realizar actividades y descansar proporciona estructura y referencias temporales. Esto puede ser especialmente importante en las personas mayores, ayudándolas a diferenciar mejor los momentos del día.
Mantenerse activo también es importante
Siempre que el estado de salud lo permita y siguiendo las indicaciones de los profesionales, mantener cierta actividad durante el día ayuda a conservar las capacidades físicas y funcionales.
Caminar, realizar ejercicios de rehabilitación o participar en actividades son pequeñas acciones que pueden contribuir al mantenimiento de la autonomía.
El descanso también forma parte de la rutina
Una buena rutina incluye tanto actividad como descanso. Mantener unos horarios de sueño regulares y respetar los momentos de reposo es importante durante el proceso de recuperación.
También puede ser positivo mantener pequeñas costumbres personales, como leer, escuchar música o hablar con familiares, ya que aportan una mayor sensación de normalidad.
Una rutina adaptada a cada persona
En Clínica Sant Antoni, cada paciente tiene unas necesidades y un ritmo diferente. Por eso, las actividades y rutinas se adaptan a sus capacidades y a su situación, buscando favorecer su bienestar y autonomía durante el proceso de recuperación.
Porque durante una hospitalización, mantener pequeñas rutinas puede marcar una gran diferencia.