El Dr. Julio Durán, líder territorial de Atención Intermedia del AISBE, defendió el papel estratégico de este nivel asistencial para garantizar continuidad y eficiencia en el sistema de salud.
Con la voluntad de transformar el modelo de atención a la ciudadanía más vulnerable, diversos profesionales sanitarios, gestores y representantes institucionales se reunieron el pasado viernes en el Auditori del Parc Sanitari Pere Virgili de Barcelona en una jornada de trabajo para avanzar en el diseño de una nueva ruta asistencial para las personas con fragilidad y complejidad.

El encuentro contó con una amplia representación de dispositivos asistenciales de la ciudad y se inició con la bienvenida institucional a cargo de Mònica Almiñana Riqué, gerente del Consorci Sanitari de Barcelona, quien destacó la importancia de trabajar de forma coordinada y transversal para dar respuesta a los retos actuales del sistema de salud.
Una apuesta estratégica por la integración territorial
Durante la jornada se puso de manifiesto que el sistema sanitario actual, diseñado hace más de siete décadas, necesita adaptarse a un contexto marcado por el envejecimiento de la población, la cronicidad y el incremento de pacientes con situaciones complejas, que a menudo no requieren atención hospitalaria pero sí una respuesta intensiva e integrada.
Uno de los puntos clave fue la necesidad de dotar de coherencia y alineación las rutas de atención entre territorios, teniendo siempre en cuenta las desigualdades y particularidades propias de cada barrio. Más que unificar los protocolos de manera rígida, se propuso adaptar la respuesta asistencial al perfil de la población de cada zona, garantizando criterios comunes de calidad, equidad y continuidad asistencial.

Jordi Amblàs, director de Atención Integrada del Departamento de Salud, coordinador científico de envejecimiento y cronicidad del IRIS-CC, señaló que “el planteamiento asistencial debe dejar de basarse únicamente en el volumen y centrarse en lo que realmente necesita cada persona”. Además, añadió que el modelo actual ofrece una respuesta que con frecuencia es demasiado compleja y fragmentada.
Los datos compartidos durante el encuentro refuerzan la urgencia de este cambio: una persona frágil puede consumir cuatro veces más recursos sanitarios que una persona no frágil, y una persona con complejidad clínica, hasta ocho veces más. Esta realidad impacta directamente en la sostenibilidad del sistema, pero también en la calidad de vida de las personas atendidas.
En este sentido, se puso en valor que evitar un solo día de ingreso hospitalario innecesario puede suponer un ahorro de hasta 90.000 euros para el sistema, siempre que se garantice una alternativa segura, eficiente y personalizada desde el territorio.
Coordinación entre niveles y aprendizaje compartido
La nueva ruta que se está diseñando forma parte de un proyecto estratégico de la región sanitaria de Barcelona, con el liderazgo compartido del Consorci Sanitari y un despliegue organizativo que incluye un comité directivo transversal, un comité operativo y varios grupos de trabajo activos desde el pasado 8 de febrero.
Además de definir nuevos circuitos y protocolos, la iniciativa promueve la interacción fluida entre dispositivos asistenciales, fomenta la corresponsabilidad clínica y estableció mecanismos de evaluación y mejora continua. Todo ello, con el objetivo de ofrecer una respuesta más próxima, proactiva y adaptada a las necesidades de las personas en situación de complejidad o con riesgo de fragilidad.
Tal como expresaron varios de los y las participantes, comprender mejor el contexto, revisar las prácticas actuales y aportar nuevas miradas es esencial para evolucionar hacia un sistema que sitúe a la persona en el centro, garantizando una atención de calidad y con sentido territorial.
El papel de la atención intermedia: una pieza clave para la continuidad asistencial

En este marco de transformación del modelo, destacó la intervención del Dr. Julio Durán, director médico de la Clínica Sant Antoni y líder territorial de Atención Intermedia del AISBE, quien defendió el papel estratégico de este nivel asistencial como elemento fundamental para garantizar la continuidad, la seguridad y la eficiencia en la atención a las personas con fragilidad o complejidad.
“La atención intermedia es mucho más que un recurso de transición”, afirmó. “Es un eslabón clave en el recorrido de las personas, porque permite abordar casos clínicos que no requieren hospitalización aguda, pero sí una intervención intensiva y cercana”.
El Dr. Durán insistió en que es necesario superar la visión compartimentada del sistema y entender la atención intermedia como un espacio de alto valor añadido, capaz de mejorar resultados clínicos y optimizar recursos, siempre situando en el centro la dignidad y las preferencias de la persona.

También subrayó la necesidad de mejorar la coordinación funcional entre niveles asistenciales, promover equipos multidisciplinares y revisar los modelos organizativos actuales para hacerlos más ágiles y resolutivos.
“Cuando el sistema es capaz de coordinarse y actuar con sentido clínico y territorial, la respuesta no solo es más eficiente, sino también más humana”, concluyó.
Una mirada hacia el futuro
La jornada puso de relieve que el reto de la atención a la fragilidad y la complejidad no es solo clínico, sino también estructural y cultural. Es necesario repensar los circuitos, pero también las relaciones entre profesionales, la forma en la que se toman decisiones y la manera en la que se sitúa a la persona en el centro.
Con iniciativas como esta, la región sanitaria de Barcelona da un paso adelante en la construcción de un modelo de salud más integrado, más inteligente y más humano, capaz de responder a los retos presentes y futuros del territorio.
Fuente: elaboración propia.